El techo de cristal y la desigualdad laboral entre ambos sexos

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En la sociedad, cada vez somos más las mujeres que nos damos cuenta de las desigualdades e injusticias a las que nos encontramos sometidas en comparación de los hombres. Dicha desigualdad la encontramos en casi todos los aspectos de nuestra vida: en el social, personal, familiar y laboral, y este principalmente es conocido como el “techo de cristal”.

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¿Qué es el techo de cristal?

El término techo de cristal ha sido utilizado por expertos en temas de género y desigualdad para referirse a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad.

Se ve reflejado en el número de personas que hay en cada empresa en función del género, el salario que reciben, sus prestaciones, las diferencias para ir subiendo de puesto -ni hablar si eres madre o llegas a quedar embarazada- y si esos problemas aumentan o disminuyen.

Otro problema que estudia el techo de cristal, es la falta de visibilidad femenina en los diversos campos como la política, ciencia, artes y negocios. Un ejemplo de esto es, que de todos los galardonados con el Nobel desde 1901, únicamente el 3% ha sido del sexo femenino.

Expertas en el tema señalan que los avances en la sociedad respecto a la posición de los hombres tendrían que detenerse durante 400 años para que las mujeres podamos lograr la equidad.

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La notoria desigualdad 

Una de las maneras en las que podemos darnos cuenta del terrible techo de cristal es en la diferencia de salarios. La industria cinematográfica ha sido uno de los campos que ha hecho constatar dicha desigualdad, ya que varias actrices han declarado haber ganado mucho menos que sus compañeros de reparto.

Algunos ejemplos: Amanda Seyfried declaró que recibió un 10% menos que a su compañero masculino de reparto, cuándo ambos estaban en el mismo estatus, o Emma Stone cuando declaró que una vez tuvieron que quitarle un porcentaje de sueldo a su compañero de reparto para “igualarlos”, o más recientemente Gal Gadot (Wonder Woman) quién cobró 300.000 dólares por cada una de las tres películas que filmó para el universo DC Comics, mientras su compañero Henry Cavill se embolsó USD 14 millones.

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Sin embargo, ninguna mujer está exenta de enfrentarlo. Una profesora de una prestigiada universidad del país, una vez contó que a veces los sueldos tienden a ser iguales, sin embargo los beneficios como docentes no.

Mientras que los hombres podían darle seguro médico a concubinas, esposas y exparejas con las que tuvieran hijos en común, las mujeres únicamente podían asegurar a sus esposos siempre y cuando se demuestre que este no trabaja o ha sido despedido.

Y ni hablar de los puestos directivos en la mayoría de las empresas, donde los hombres ocupan más del 90% por encima de las mujeres.

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Un problema mundial que hay que erradicar 

Un informe realizado por Comisiones Obreras en Europa, señala que las mujeres deben trabajar 109 días más al año para igualar en ingresos a un hombre.

Pero en América también hay afectación, de hecho un ejemplo de esto es que en la Casa Blanca -con la administración de Trump– las mujeres reciben 75 centavos por cada dólar que los hombres ganan en el mismo puesto.

Es importante analizar este término y dichas problemáticas para lograr una completa equidad de género entre hombres y mujeres. Además, buscar impulsar medidas que garanticen la no discriminación por género o cualquier otra cuestión, para esto debemos dar voz y hacer visible los esfuerzos y trabajos que realizamos, porque a fin de cuentas la lucha no solo es de “algunas”, es de todas.

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