Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas

evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas

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Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas. Imagen de: El Insurgente

 

Es común que en los días de verano queramos refrescarnos, sobre todo cuando la temperatura es demasiado alta y tenemos días libres para aprovechar.

Un día en la piscina es una buena idea, sin embargo, no todos cuentan con alberga en casa, por lo que muchos deben recurrir a alternativas como el uso de piscinas públicas o parques acuáticos.

Sin embargo, esta práctica podría poner en peligro la salud sino se tienen las debidas prevenciones para evitar contagios e infecciones que suelen producirse por la falta de higiene en las piscinas o albercas públicas.

 

¿Por qué son un canal para la transmisión de enfermedades?

Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas.
Imagen de: El Insurgente

Porque el agua es ideal para la reproducción y supervivencia de microorganismos dañinos que en conjunto con sustancias como el orín, el sudor, mucosidades y otros más, facilitan la rápida reproducción de bacterias y parásitos.

Si a esto se le sumamos el aumento de la temperatura del agua debido a los fuertes rayos del sol, estaremos con una enorme posibilidad de adquirir alguna enfermedad.

Cabe recalcar que sin importar su buen aspecto debemos tener presente que la mayoría de las piscinas, tienen problemas con el control sanitario del agua, adecuada cloración y  falta de mantenimiento en los sistemas de drenaje.

 

¿De qué forma afecta la salud?

Aunque las piscinas públicas están relacionadas con enfermedades de la piel y los ojos; también pueden afectar el estómago y provocar infecciones vaginales.

Nuestro cuerpo está expuesto a una variedad de enfermedades, que van desde la conjuntivitis y hepatitis hasta hongos en los pies o la piel, infecciones urinarias o vaginales, entre otras más.

¿Y el cloro no funciona?

Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas.
Imagen de: posta.com.mx

Si bien elimina las bacterias que puedan habitar en el agua, debes saber que no puede acabar con los parásitos que hay en ella, además de que requiere de tiempo para poder eliminar los gérmenes.

El agua de piscina suele contaminarse con la bacteria Escherichia coli, causante de infecciones intestinales y extra-intestinales como meningitis, peritonitis, mastitis, septicemia y neumonía gram-negativa.

En cuanto a los virus los que se pueden considerar de mayor riesgo son los de la poliomielitis y de las verrugas plantares.

Esta situación se presenta hasta en las piscinas mejor mantenidas, por lo que es muy importante tomar medidas de precaución.

 

¡Más vale prevenir!

Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas.
Imagen de: Piscinas de poliéster

Una piscina se contamina de parásitos desde el momento en que una persona orina dentro de ella o ingresa sin haberse aseado anticipadamente, por lo que no debemos confiarnos y tomar ciertas medidas preventivas para evitar el contagio de enfermedades.

Dúchate antes de entrar a la piscina (usa jabón); y báñate inmediatamente después de salir.

Se recomienda utilizar lentes -o googles si vas a nadar-, para evitar la conjuntivitis como inflamación por el exceso de cloro.

Ten muy presenta la prevención y el control de los accidentes urinarios (o fecales). Ve al baño cada 60 minutos aproximadamente para evitar accidentes; en ocasiones parecerá que no tienes ganas pero al estar en la taza podrías notar lo contrario.

Lávate las manos con jabón y agua antes y después de ir al baño.

Si sales de la piscina y vas a entrar nuevamente, enjuágate en la ducha con jabón y agua.

Al salir de la piscina seca muy bien todo tu cuerpo y utiliza una toalla seca y limpia.

Cómo evitar el contagio de enfermedades en piscinas públicas.
Imagen de: uanlmexico.mx

Usa siempre sandalias tanto en las inmediaciones como en las duchas.

No nades cuando tenga diarrea, especialmente los niños que usan pañales.

Nunca tragues el agua de la piscina y trate de evitar que entre en tu boca y la de tu hijo.

Lleva a tus hijos al baño con frecuencia. No esperes oír “tengo que ir al baño” quizás para entonces ya sea demasiado tarde.

Lávate las manos con jabón y agua después de cambiar pañales

Si vas a cambiarle los pañales, hazlo en el  baño y no junto a la piscina. Los gérmenes pueden propagarse a superficies y objetos en la piscina y alrededor de ésta generando el contagio de enfermedades.

Lava a tu hijo minuciosamente (en especial, cerca de las nalgas) con jabón y agua antes de nadar. Todos tenemos cantidades invisibles de materia fecal en nuestras nalgas que terminan en la piscina.

Las enfermedades que surgen en las piscinas pueden evitarse en la medida de lo posible, pero debemos aprender a prevenir posibles contagios e infecciones siguiendo algunas recomendaciones.

Y no olvidar que aunque el agua se vea limpia en las piscinas o albercas públicas, las enfermedades suelen reproducirse por la falta de higiene y cuidados.

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