Desafortunadamente las altas temperaturas afectan con mayor frecuencia la salud de los adultos mayores y niños pequeños. Con el intenso calor, es probable que sufran de un episodio de deshidratación y en casos extremos un golpe de calor, diarrea o vómitos.
Mantenerlos hidratados es de las recomendaciones que los doctores recalcan, pero la gran mayoría lo hacemos de forma incorrecta.
Por la posibilidad de que pueda deshidratarse es importante saber identificar si nuestro pequeño sufre o está a punto de pasar por una deshidratación.
Para identificar la deshidratación…

Imagen de: Hospital de Nens de Barcelona
Es importante saber que la deshidratación se trata de la pérdida de agua y sales (sodio y potasio), debida a una excesiva sudoración, diarrea o vómitos.
Para que pueda considerarse deshidratación tu hijo debe tener estos síntomas:
- Boca y labios secos o pegajosos
- Ausencia o escasez de lágrimas al llorar
- Ojos hundidos
- Orina menos y con menor frecuencia.
- Irritabilidad
- Somnolencia o mareos
- Sequedad en la piel y las mucosas
- Respiración acelerada (puede notarse en las costillas)
- Manos y pies fríos
- Nerviosismo excesivo
- Sin energía (le cuesta trabajo moverse o prefiere no hacerlo)
- Su orina tiende a ser de color oscuro y con un fuerte olor
¿Cómo manejar la deshidratación?

Imagen de: SuMédico
1. Lo más recomendable es que ante la presencia de cualquiera síntoma, lleves a tu pequeño de inmediato a consulta con el pediatra o un médico general.
2. De igual modo es importante que sepas que el tratamiento de la deshidratación depende del motivo que la está ocasionando.
- Si es grave, la rehidratación debe hacerse por vía intravenosa.
- Si el niño tolerara la alimentación por la boca, lo que se recomienda normalmente es tratarlo con sueros indicados para este tipo de padecimientos.
- Si es leve, puedes darle agua, cambiarlo de ropa con alguna prenda de algodón y recostarlo en una habitación con buena ventilación.
Recomendaciones para prevenir la deshidratación por el calor:

Imagen de: SuMédico
– Dale de beber más líquidos, independientemente de la actividad física que realice. Evita que pase mucho tiempo sin que tome agua.
– No le des bebidas que tengan grandes cantidades de azúcar, sólo hacen que pierda más líquido corporal. Si es difícil que tome agua en su lugar dale electrolitos.
– Otra forma de mantenerlo hidratado es a través de la ingesta de frutas y verduras; para hacerlas más atractivas córtalas con la ayuda de moldes cortadores o prepararlas en smoothies o paletas de hielo (algunas buenas ideas que seguro le encantarán).
– De preferencia limita sus actividades al aire libre hasta la tarde; en su lugar mantenlo en lugares frescos o con aire acondicionado.
– Refrigera los lácteos una vez abiertos y de preferencia que los consuma lo más pronto posible.

Imagen de: Pinterest
– Si estará afuera no olvides ponerle bloqueador solar (FPS 30 y volver a aplicarlo cada hora o dos horas), gorra y lentes. De igual modo vístelo con ropa ligera y de colores claros.
– Constantemente lávale las manos no importa si está en la casa o la playa; antes de comer cualquier alimento, al llegar a un lugar y después del baño primordialmente.
– Guarda los alimentos en el refrigerador hasta que vaya a consumirlos, pero ojo, evita darle cosas muy frías o congeladas, ya que pueden causarle parálisis estomacales, lo mejor es que estén frescas.
Si tu niño realiza alguna actividad física, dale de beber de dos a cuatro vasos de agua cada hora.
Tip extra: Si no sabes qué cantidad debe ingerir, guíate por la siguiente tabla que contiene los requerimientos diarios para bebés y niños pequeños (antes consúltala con el pediatra):

Las altas temperaturas podrían hacer a tu pequeño víctima de la deshidratación, sin embargo puedes prevenirlo y evitarlo si lo mantienes hidratado y en constante vigilancia.