¿Ser madre de varones es cosa fácil? Yo tengo dos ¿y tú?

Todo mundo habla de lo importante que es tener un hijo a la edad adecuada y con la persona indicada para que todo sea miel sobre hojuelas, pero nadie habla de los inconvenientes que trae consigo ser mamá de varones.

Nadie te prepara para ser madre, pero si se trata de hijos, los varones deberían venir con un instructivo adicional. Realmente, cualquier mujer lo necesita… Y mucho.

Madre de varones

¡Soy madre de varones!

Soy madre de dos varones y si algo he aprendido en estos años con ellos, es la importancia de la simpleza. Los varones todo lo hacen más práctico. Si te dicen no: es no; si te dicen si, es sí. Y

no vayas a creer que no te harán berrinches o rabietas como suelen hacer las niñas. Ellos también saben hacerlos y lo peor… Te convencen, sólo por el hecho de saber que pueden hacerlo.

Un varón no se está quieto, nunca. Así que si decides salir con tus amigas, ten mucho cuidado, terminarás corriendo detrás de él por todo el restaurante. Y si son dos, las frases “me hizo…”, “me pegó…” y “mira lo que está haciendo mi hermano…” Son de lo más típico.

No pueden estar mucho tiempo dormidos, así que la mayoría de las veces, una jornada de escuela, deportes y recreación, se olvidarán con cinco minutos de sueño y luego, como si el día empezara de nuevo.

Nuevas conocimientos

¿Sabes de coches, motos, aviones o armas?… No te preocupes aprenderás.

Un niño trae en la sangre estos temas, tanto como las niñas traen de nacimiento el aprender sobre muñecas y ser minimamás. Aunque no quieras que aprenda sobre violencia, los superhéroes, pokémon y otra vez los superhéroes, serán su tema de conversación.

El botiquín se hará imprescindible en tu hogar. Los varones no pueden estar sin recibir un golpe al día. En ocho años de mamá he visitado el hospital por brazos rotos, codos deshechos, luxaciones, escoriaciones, golpes, deshidratación por exceso de hidratación, frijoles en la nariz, bolitas de papel en los oídos, cortaduras, picaduras, costuras… En fin.

Anécdotas inigualables

Los varones son muy inquietos, les gusta saltar, golpear, luchar, pegar, cabecear, aventar… aunque no lo creas, así expresan su conexión con otros niños y esta también puede darse en forma de lenguaje.

Nunca olvidaré el día que mi hijo de cinco años, saliendo del kínder se topó con un amiguito que se había caído, estaba llorando y le dijo: “eres un cara de popó” y en respuesta su compañerito empezó a reir y le dijo: “tu hueles a pedo”, ante la mirada de su mamá que había tratado infructuosamente de calmar su llanto.

¿Los varones son más fáciles?

Recuerdas cuando dije que con los varones todo era más fácil. Pues bien, hay dos temas que son imperativos para ellos: el tamaño del pene y el alcance de la pipí.

Para esa última ten preparados el aromatizante y el trapeador, los niños orinan en todas partes y… ¡escriben su nombre con su pipí!. No te preocupes, es una etapa que durará toda la vida, pero no siempre tendrás que limpiarlo tu.

Si la hija de tu hermana o tu vecinita ya aprendió a hablar, escribir y leer bien antes de los seis años, no te aflijas, en el mundo de los varones, lo principal es la diversión… Lo demás viene por añadidura. No lo compares con niñas y mucho menos con niños, cada uno tiene su proceso y su maduración.

Su primer y gran amor

Tampoco lo invites a tener novia. Para un varón, su madre siempre será su primer gran amor y éste amor persistirá por toda su vida. Las demás chicas serán sólo sus amigas, enamoradas.. Noviecitas. Nunca una competencia.

Y es que algo está claro en el mundo varonil, la más guapa siempre será mamá, la súper héroina de sus historias, la más valiente, la que todo lo puede, todo lo sabe, todo lo hace, a la que se le acaricia, se le besuquea, se duerme junto a ella, se le canta… se le ama.

Ser mamá de varones es entender que no existe el príncipe azul. Mis hijos me enseñaron que es mejor un caballero de armadura que enfrenta al mundo y cuida a su mamá, mientras en el camino rompe uno que otro pantalón.

Alguien me dijo una vez que tener hijos varones sólo tiene un problema, si haces las cosas bien, ellos se irán. Sin embargo, también tiene una certeza: siempre volverán.

madre de dos varones

Isa Montero
Periodista y mamá de dos varones

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